viernes, 5 de octubre de 2012

Nuestros nombres

Si no es de la sangre negra del mundo
que no corre, sino aulla
Sino es de los agujeros deformados en la memoria
de la caida y de un viento sucio
Sino es de la palabra que herida entró a un cielo estrecho


¿De que, entonces, se alimenta el tiempo?
¿bajo el nombre de que incendio perdemos los años idos?

Será de mundos que imaginamos
lejanos y vivos
donde la lluvia no azota en las ventanas

Será de una extraña sombra que cuando crece
regresa a su centro

De una forma de animal
que repite actos eternos
y desconoce nuestros nombres

Será de nosotros mismos
que nos descubrimos
con las manos levantadas
nombrando nuevamente al sol

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